21 feb 2011

La Copa de la Vida

El día en que ella sonrió para mí fue el día más feliz de mi vida. Había olvidado lo que se sentía ser amado por alguien más, sentir que el vacío de mi copa, se llenaba. En este mundo, todos cargamos con una especial que se crea justo en el momento en el que nacemos, un ritual muy puro y hermoso lleno de secretos y belleza. Nuestras copas, nos acompañan en toda nuestra larga vida y se van llenando con vino de experiencia, de conocimientos, de gustos, y de más. Cada copa tiene diferente tamaño, dependiendo de la capacidad o necesidad de la persona.

Cuando alguien adquiere una experiencia nueva, el vino místico de la sabiduría se vierte en la copa dando una sensación de placer y auto reconocimiento. Lamentablemente, hay muchas personas que en lugar de tratar de llenar sus copas, las vacían por rencor, traición, ignorancia y difícilmente se pueden volver a llenar.

También existen aquellos crueles que su trabajo es quebrar las copas de los demás, dejándolos moribundos y deprimidos para siempre.

Pero, cada quien elije qué le viertes a tu copa, puede estar repleta de avaricia, de miedo, de sangre, de esperanza. En mi caso, yo decidí llenarla de amor y aprender de aquél error que me condujo a vaciar toda mi copa por completo.

La copa es la vida misma. Y tú elijes si la quiebras, o, si la vuelves a crear. Un brindis por aquellos que la tienen llena de amor y que tienen a alguien especial con quien compartir ese preciado vino.

~MIG~

Vendas en los Ojos

No puedo ver absolutamente nada, sólo oscuridad, una eterna oscuridad. Soy ciego, y la única manera en la que puedo ver, es a través de mi imaginación y recuerdos. Al perder la vista poco a poco, mis sentidos se fueron agudizando, en especial mi oído. Puedo conocer a la persona y saber lo que siente por medio de sentirla en la tierra.

Me alegra ser ciego. Así, no puedo ver con detalles la destrucción del mundo. El último recuerdo que tengo del mundo antes de perder mi vista, era, fuego, fuego por doquier, personas, siendo ejecutadas, y, edificios colapsando.

Perdí la vista hace tiempo, por una enfermedad en la cornea. Pero estoy seguro, de que esa no fue la razón. Quizá, por mi terquedad de siempre cerrar los ojos cuando algo malo sucedía, o por el simple hecho de que deseaba seguir a la oscuridad mientras que no soportaba la luz. Fue mi culpa. Yo mismo provoqué esto en mí.

Y ahora, ¿Cuándo volveré a vivir otra vez?

¿Qué se siente no ver nada? ¿Qué se siente no poder ver las cosas como en verdad son? Penas y arrepentimientos, eso se siente. Una estaca en tus ojos, que no deja de lastimarlos… eso siento. Estoy acostumbrado ya, ahora, sólo ignoro el dolor y trato de imaginar un mundo hermoso aunque sepa muy bien, que no lo es.

…Dicen que debo recuperar la visión. ¿Por qué? ¿Por que debo de dejar de huir de la realidad? Dicen que con solo abriendo los ojos, podré ver otra vez, pero, no mis ojos físicos, si no los de mi alma, solo así, recuperaré la visión. Y dicen, que no soy el único ciego en el mundo, que todos, todos, tienen una venda en los ojos… esto me lo dijo mi padre, abriré los ojos… para siempre… por él.

~MIG~

La Leyenda

Cuando el mundo dejó de creer, cuando el mundo cayó en la eterna desgracia, esta leyenda quedó plasmada en la tierra. Aquella leyenda que nos cuenta el día más horrible en el planeta, donde todo lo que se podía apreciar no eran las bellezas de las praderas o la inmensidad del océano, si no la increíble destrucción, y, el fuego, mucho fuego. Era tanta la agonía, que los mismos dioses del cosmos decidieron terminar por completo con el sufrimiento de los humanos.

Pero, de entre las cenizas de un corazón roto, una hermosa niña había sobrevivido, y lo que único que pudo ver, era un mundo decayendo y ese cielo rojo sangre que tanta tristeza brindaba. Y de pronto, una luz se aproximó a la tierra tomando la forma de un hombre, pero no cualquier hombre, era un dios. Se acercó a la pequeña, y ésta, con la inocencia que posee, preguntó:
–¿Qué le ocurrió al mundo?
El dios pensó que la niña tiene derecho a saber:
–Ustedes mismos provocaron esta agonía. La paz ya no puede existir en este lugar. Y debido a que no pueden cumplir con su propósito, este mundo perecerá por siempre.
–¿Perecerá?
–Así es. Será destruido, para terminar con el sufrimiento eterno de toda su especie.
–No, no por favor…
–No es posible considerar otra opción.
Y entre la tristeza de saber que este mundo desaparecería por completo, como una simple grano de arena que cae del reloj, la niña tomó la decisión más grande de todos los tiempos:
–Lléveme a mí, en lugar de todas las vidas inocentes que desea tomar. Por favor, deles otra oportunidad y lléveme a mí.
El Dios quedó asombrado, jamás un humano había sorprendido con sus palabras a un Dios de este rango. El ser poderoso meditó lo que la niña dijo, y aceptó.
–Si ese es tu deseo, lo concederé. Les daremos una última oportunidad a tu especie, dependerá de ellos como la aprovechen.

La niña fue rodeada de divinos destellos que transmitían la esencia de la felicidad y de la magia, la pequeña sentía cómo se separaba de la vida y se hacía una con esa hermosa luz, su cuerpo se desvaneció por completo en el viento espiritual y una inmensa aurora cubrió el planeta, la niña, se volvió parte de la tierra, y volvió a la normalidad.
Esta fue la leyenda de cómo una simple niña se sacrificó por todo un universo. ¿Habrá valido la pena la muerte de esa pequeña? Ella aún nos observa, al igual que los dioses. ¿Estamos aprovechando esta segunda y última oportunidad?

~MIG~