21 feb 2011

La Leyenda

Cuando el mundo dejó de creer, cuando el mundo cayó en la eterna desgracia, esta leyenda quedó plasmada en la tierra. Aquella leyenda que nos cuenta el día más horrible en el planeta, donde todo lo que se podía apreciar no eran las bellezas de las praderas o la inmensidad del océano, si no la increíble destrucción, y, el fuego, mucho fuego. Era tanta la agonía, que los mismos dioses del cosmos decidieron terminar por completo con el sufrimiento de los humanos.

Pero, de entre las cenizas de un corazón roto, una hermosa niña había sobrevivido, y lo que único que pudo ver, era un mundo decayendo y ese cielo rojo sangre que tanta tristeza brindaba. Y de pronto, una luz se aproximó a la tierra tomando la forma de un hombre, pero no cualquier hombre, era un dios. Se acercó a la pequeña, y ésta, con la inocencia que posee, preguntó:
–¿Qué le ocurrió al mundo?
El dios pensó que la niña tiene derecho a saber:
–Ustedes mismos provocaron esta agonía. La paz ya no puede existir en este lugar. Y debido a que no pueden cumplir con su propósito, este mundo perecerá por siempre.
–¿Perecerá?
–Así es. Será destruido, para terminar con el sufrimiento eterno de toda su especie.
–No, no por favor…
–No es posible considerar otra opción.
Y entre la tristeza de saber que este mundo desaparecería por completo, como una simple grano de arena que cae del reloj, la niña tomó la decisión más grande de todos los tiempos:
–Lléveme a mí, en lugar de todas las vidas inocentes que desea tomar. Por favor, deles otra oportunidad y lléveme a mí.
El Dios quedó asombrado, jamás un humano había sorprendido con sus palabras a un Dios de este rango. El ser poderoso meditó lo que la niña dijo, y aceptó.
–Si ese es tu deseo, lo concederé. Les daremos una última oportunidad a tu especie, dependerá de ellos como la aprovechen.

La niña fue rodeada de divinos destellos que transmitían la esencia de la felicidad y de la magia, la pequeña sentía cómo se separaba de la vida y se hacía una con esa hermosa luz, su cuerpo se desvaneció por completo en el viento espiritual y una inmensa aurora cubrió el planeta, la niña, se volvió parte de la tierra, y volvió a la normalidad.
Esta fue la leyenda de cómo una simple niña se sacrificó por todo un universo. ¿Habrá valido la pena la muerte de esa pequeña? Ella aún nos observa, al igual que los dioses. ¿Estamos aprovechando esta segunda y última oportunidad?

~MIG~

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